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Procesos

Con ese espíritu, desde 1984 y hasta nuestros días, BePe ha impulsado una multiplicidad de iniciativas y proyectos de promoción tanto en el ámbito urbano como en el rural, orientados a apoyar las estrategias de sobrevivencia de los sectores excluidos.
Nuestro caminar, es búsqueda, por esta razón nuestras iniciativas han seguido, a lo largo de las sucesivas etapas, diferentes estrategias y lineamientos de trabajo, estrechamente relacionadas tanto con las diferentes coyunturas económicas, políticas y socioculturales por las que fue atravesando nuestra sociedad, como por las particulares lecturas que de ellas fuimos haciendo como institución.

En esta dirección, se puede ubicar una primera etapa en la vida institucional entre 1984 y 1988. En este período nuestro trabajo se centró en el acompañamiento de los sectores de empleadas domésticas y peones rurales principalmente en las provincias de La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero. La estrategia de intervención se centró en el apoyo a las organizaciones sociales de tipo sindical-reivindicativo: apoyar la formación de sindicatos de empleadas domésticas y peones rurales, apoyar y acompañar desde estos sectores organizados el reconocimiento público y la reivindicación legal de sus condiciones de trabajadores, procurando el acceso a los derechos laborales, por entonces completamente desconocidos y vulnerados en la práctica.
 
Entre los años 1987 y 1991 identificamos una segunda etapa en la historia institucional, marcada por la progresiva consolidación institucional y el afianzamiento de los proyectos y procesos de acompañamiento iniciados en el período fundacional. Esta etapa se caracteriza por los importantes logros para el sector a través de la consolidación y el masivo reconocimiento social de los sindicatos de empleadas domésticas en Catamarca y en La Rioja (SEDOCA y SEDOR), y el avance en las legislaciones laborales que amparan los derechos de empleadas domésticas en ambas provincias.
También en este período BePe asume la continuidad del apoyo a comunidades rurales que antes eran acompañadas por INCUPO. Se verifica un proceso de acelerado crecimiento institucional, a tal punto que a inicios de la década del 90 BePe acompañaba el trabajo de 33 organizaciones y comunidades populares –urbanas y rurales- dispersas en 14 departamentos de las provincias de Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero.
El trabajo en el sector rural empieza a tener un mayor peso que el trabajo urbano, potenciado por el hecho de que algunas organizaciones rurales habían obtenido el acceso a la tierra. Esta situación nos puso ante un nuevo desafío y nos empujó a iniciar y desarrollar procesos de apoyo técnico a las producciones agropecuarias de las familias y organizaciones rurales, fomentando en particular, la producción para el autoabastecimiento.
A partir de este momento identificamos un progresivo desplazamiento en la orientación principal de las estrategias de promoción, desde el apoyo a organizaciones de tipo reivindicativo hacia el desarrollo de estrategias productivas familiares y comunitarias orientadas al autoabastecimiento y la economía solidaria. Surgen nuevos desafíos y preocupaciones metodológicas, en los que la tarea de ‘repensar lo económico y las prácticas de sobrevivencia de los más pobres’ se tornó un aspecto cada vez más relevante para las estrategias de promoción de BePe.

Avanzada la primera mitad de la década de los ’90, puede distinguirse una tercera etapa en la vida institucional, en la que convergen, por un lado, la abrupta profundización de las políticas neoliberales que tiene lugar en el país y su fuerte impacto negativo en los procesos organizativos y las luchas reivindicativas de los sectores populares y por el otro, el agotamiento y crisis tanto de las formas predominantes de organización del trabajo en BePe, como de las estrategias de acompañamiento hasta entonces implementadas.
Fue en el contexto de estos procesos que se hizo cada vez más evidente, la necesidad interna de iniciar un profundo replanteamiento general del trabajo institucional, lo que desembocó en un proceso de evaluación y de posterior reestructuración institucional que se desarrolló entre 1995 y 1998. Dicho proceso implicó un período intenso de reflexión interna orientado a una revisión y replanteamiento general que comprendió tanto los principios, objetivos y lineamientos de trabajo institucionales, como las formas de organización interna y los enfoques conceptuales y metodológicos de intervención.
Sin embargo, el proceso de reestructuración no implicó un cambio en el sentido político del accionar institucional. Por el contrario, recuperando, reivindicando la validez y vigencia de los objetivos, principios, motivaciones fundacionales y originarias, se avanzó hacia una formulación más sistemática y explícita de la misión institucional, hacia la construcción de estrategias y metodologías de promoción que, incorporando los aprendizajes logrados a lo largo de las experiencias anteriores, orientaron los procesos que apoyamos desde 1998 en adelante.
 

 

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